-¿Qué propone usted que haga?- pregunté.
-Hacerte accesible al poder; abordar tus sueños -repuso-. Los llamas sueños porque no tienes poder. Un guerrero, siendo un hombre que busca poder, no los llama sueños, los llama realidades.
-¿Quiere usted decir que el guerrero toma sus sueños como si fueran realidad?
-No toma nada como si fuera ninguna otra cosa. Lo que tú llamas sueños son realidades para un guerrero.
"El soñar es real para un guerrero porque allì puede actuar con deliberaciòn, puede escoger y rechazar; puede elegir, entre una variedad de cosas, aquellas que llevan al poder, y luego puede manejarlas y usarlas, mientras que en un sueño comùn y corriente no puede actuar con deliberación"
-¿Quiere usted decir entonces, don Juan, que el soñar es real?
-Claro que es real.
-¿Tan real como lo que estamos haciendo ahora?
-Si se trata de hacer comparaciones, yo diría que a lo mejor es más real. En el soñar tienes poder; puedes cambiar las cosas; puedes descubrir incontables hechos ocultos; puedes controlar lo que quieras
"Viaje a Ixtlan" de Carlos Castaneda
Desde que leo a Castaneda me pasan cosas extrañas en mis sueños. Quizas las enseñanzas de Don Juan despierte mis memorias ancestrales de mis antepasados incas.
Por ejemplo, anoche tuve un sueño por demás revelador.
Iba caminando a las orillas del río con una persona que no alcanzaba a ver quièn era pero que se trataba de un sabio y me hacía detener en el camino y me decía que observara el río y las personas que estaban allí.