-¿Qué propone usted que haga?- pregunté.
-Hacerte accesible al poder; abordar tus sueños -repuso-. Los llamas sueños porque no tienes poder. Un guerrero, siendo un hombre que busca poder, no los llama sueños, los llama realidades.
-¿Quiere usted decir que el guerrero toma sus sueños como si fueran realidad?
-No toma nada como si fuera ninguna otra cosa. Lo que tú llamas sueños son realidades para un guerrero.
"El soñar es real para un guerrero porque allì puede actuar con deliberaciòn, puede escoger y rechazar; puede elegir, entre una variedad de cosas, aquellas que llevan al poder, y luego puede manejarlas y usarlas, mientras que en un sueño comùn y corriente no puede actuar con deliberación"
-¿Quiere usted decir entonces, don Juan, que el soñar es real?
-Claro que es real.
-¿Tan real como lo que estamos haciendo ahora?
-Si se trata de hacer comparaciones, yo diría que a lo mejor es más real. En el soñar tienes poder; puedes cambiar las cosas; puedes descubrir incontables hechos ocultos; puedes controlar lo que quieras
"Viaje a Ixtlan" de Carlos Castaneda
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Soñé que soñaba

viernes, 25 de septiembre de 2009

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Soñé que soñaba...me encontraba en una hermosa casa con jardin.Yo disfrutaba de aqui para alla
con las flores,arboles y todo cuanto me rodeaba.Conmigo vivian dos hombres,uno mayor con barba y otro más joven.Los dos me amaban y se disputaban mi amor.Yo no podia amar a uno mas que a otro porque a los dos los amaba por igual.

Una mirada extraña

jueves, 3 de septiembre de 2009

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Me quedé dormida pensando en lo que había leído de "Viaje a Ixtlan" y la práctica de mirar mis manos en los sueños.

Recuerdo que soñé que me encontraba con mi amigo Pablo en un bar, como que habíamos concertado una cita en ese lugar. Pude ver nítidamente el lugar donde me esperaba, era en un ángulo de una esquina, él sentado con la espalda contra la pared revestida de madera. Un mantel rojo cubría la pequeña mesa cuadrada. Lo saludo y él no me quita la mirada, como enojado, oigo sus pensamientos claramente, reproches hacia mi amistad y dándose cuenta que él se encuentra bien con sus logros y que todo lo que tiene para reprocharme ya no tiene sentido. Sigo sentada frente a él sin decirnos una palabra.