Mi perro murió hace exactamente 6 meses y eso me afectó mucho.
Anoche soñé que iba caminando por la calle Salguero cuando casi estoy llegando a la avenida Santa Fe veo una perra negra suelta, muy parecida a mi primer mascota llamada Ona. Ona era una cruza de labrador negro con una ovejera belga. Ona parecía una loba negra. La cuestión es que en mi sueño se aparece esta perra parecida a Ona, corriendo alegre y juguetona hacia mi. Yo que aún en mi sueño extrañaba a Kiro, la acaricié buscando a su dueña.
Al ver que nadie se acercaba comencé a preguntar a la gente de quién era la perra. Nadie supo responder.
Sin saber si era de alguien y al ver que nadie la buscaba presumí que estaba perdida pues ni siquiera tenía collar o identificación.
Me sentí apenada de dejarla allí, temiendo que fuera a cruzar la avenida y fuera atropellada. No sabía qué hacer, porque desde que murió Kiro estuve diciendo que si volviera a tener un perro sería un chihuahua, pues siento que ya no podré lidiar con un perro grande a la hora de su envejecimiento, pues esto acarrearía luchar con un peso enorme a la hora de cargarlo para llevarlo a la veterinaria.
Dentro mío me lidiaba entre lo hermosa y encantadora que era la perrita y la responsabilidad que tomaría de llevarla. Finalmente llegué a la conclusión que no podía dejarla abandonada a su suerte y que de ultima podría conseguirle un hogar. Para mi sorpresa comenzó a seguirme y decidí tomar un colectivo. La perrita se subió conmigo y se quedó pegada a mi lado. Al llegar a mi casa en la puerta estaba mi pareja entrando cuando al verme me preguntó fastidiado que hacía con ese perro
Ya dentro de la casa y con la perra adentro le decía a mi pareja que la había encontrado, que no podía dejarla. Mientras caminábamos por un vestidor y mi pareja iba cambiándose de ropa. Me pareció extraño porque yo sabía que no tenía vestidor en mi casa, pensando que esa no era mi casa. Fue ahí cuando mi pareja me preguntó quién se iba a hacer cargo y donde iba a dormir, ahí recordé que aún tenía guardado en una bolsa los almohadones y la ropa de Kiro que pensaba regalar. Cuando miré a la perra, ella estaba recostada en el piso pero su color del pelaje se había convertido en color gris y sus ojos eran de un color azul celeste intenso. Me extrañó porque cuando la vi era negra igual a Ona.
La miré y le dije a mi pareja, es una waimarana hermosa. La voy a llamar Azul. Cuando miro nuevamente el vestidor este de golpe se transformó en un pasillo para que en el siguiente pestañeo volvió a aparecer el vestidor, cuando miré donde estaba recostada la perra sobre el piso flotante de madera, la perra desapareció y el piso era una cerámica antigua, de esas de las casas antiguas de Palermo. Ahí me di cuenta que eso parecía ser una realidad alternativa y como un glitch aparecía el pasillo vacío y en otro momento el vestidor, lo mismo como la perra que había cambiado de color, desapareciendo delante mis propios ojos, como un fallo en la matrix

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